Poeta estadounidense nacido en 1950, Edward Hirsch es una de las voces más lúcidas y sensibles de la poesía contemporánea. Su obra se distingue por una profunda meditación sobre la pérdida, la memoria y el sentido de lo humano.
Autor de varios libros esenciales, entre ellos Gabriel, un largo poema elegíaco dedicado a su hijo, Hirsch convierte el dolor en una forma de conocimiento y belleza. Su escritura, clara y emotiva, busca siempre tender un puente entre la experiencia íntima y lo universal.
Además de poeta, ha sido un importante ensayista y defensor de la poesía, con libros como How to Read a Poem and Fall in Love with Poetry, donde invita a los lectores a acercarse al poema como a un acto de revelación y compañía.
Su voz, cercana y reflexiva, nos recuerda que la poesía no solo nombra el mundo: también lo consuela.
Nunca Pude Rezar
Transpórtame a la orilla
Adonde fue abandonado el faro
Y la luna juega entre las vigas de los techos
Déjame escuchar al viento pasar las hojas de los árboles
Y ver a las estrellas resplandecer una por una
Como los rostros olvidados de los muertos
Nunca pude rezar
Pero déjame grabar mi nombre
En el libro de las olas
Y luego mirar hacia la cúpula
Del cielo que nunca acaba
Y así ver cómo mi voz navega hacia la noche
Traducción: Rebecca Blackwell
I Was Never Able To Pray
Wheel me down to the shore
where the lighthouse was abandoned
and the moon tolls in the rafters.
Let me hear the wind paging through the trees
and see the stars flaring out, one by one,
like the forgotten faces of the dead.
I was never able to pray,
but let me inscribe my name
in the book of waves
and then stare into the dome
of a sky that never ends
and see my voice sail into the night.
