Antonio Ramos Rosa

Antonio Ramos Rosa. Portugal. (1924-2013) Poeta, Ensayista y Traductor. Nació en Faro, Algarve, en 1924. Fue colaborador de diversas revistas literarias y periódicos de su país.

En poesía publicó los siguientes libros: El grito claro, 1958. Viaje a través de una nebulosa, 1960. Voz inicial, 1960. Sobre el rostro de la tierra, 1961. Estoy vivo y escribo sol, 1966. La piedra desnuda, 1973. Ciclo del caballo, 1975. Figuraciones, 1978. Incendio de los aspectos, 1980. Volante Verde, 1986, Acordes, 1989. Clamores 1992. Lámpara con algunos insectos, 1993. Tu rostro, 1994. El navío de la materia, 1994. La mesa del viento, 1997. Antología poética 2001.

Antonio Ramos Rosa mereció el Premio Nacional de Poesía en 1971. Gran Premio de Poesía Inasset, 1986. Premio Pessoa 1988. Gran Premio de Poesía Asociación Portuguesa de Escritores 1989. Y Gran Premio Sophia de Mello Breyner  Andresen en 2005.

En una oportunidad Antonio Ramos Rosa, diría:
«Yo escribo por necesidad de escribir, porque para mi es la búsqueda de un espacio de libertad, un espacio que transciende las limitaciones de la existencia y sus contingencias y sus vicisitudes y es el encuentro con un espacio si fuera posible de serenidad, de tranquilidad, de eliminación y es un espacio que de cierta manera se relaciona con el cosmos, con la tierra en el sentido en que esta puede ser aún una especie de origen, de lugar en el que el hombre respire».

Antonio Ramos Rosa en La maja desnuda Radio

Caballo, caballo de la tierra

Caballo, caballo de la tierra, saltas sobre
toda pobreza u obstáculo.
El vigor de la palabra es evidencia encendida
es saberte de tierra hasta la crin.

¿Quién te arranca la fuerza de raíz
en qué valle te hunden o te callan?
de perfil o de frente eres siempre caballo
caballo de siempre.

Tu nombre es un muro que nos habla
de tu silencio. Y es un nombre
que no se excede y se lee,
horizontal y verticalmente.

Traducción: Nidia Hernández

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Cavalo, cavalo da terra

Cavalo, cavalo da terra, saltas sobre
toda a pobreza chã ou obstáculo.
O vigor da palavra é evidência acesa
é saber-te do chão até à crina.

Quem te arranca a força de raiz
em que vale te cavam ou te calam,
de perfil ou de fronte és cavalo sempre,
cavalo de sempre.

O teu nome é uma parede que nos fala
sobre o teu silêncio. E é um nome
que não se excede e horizontal se lê,
a prumo.