Anna Ajmátova

Rusia, 1889–1966

Anna Ajmátova nació el 23 de junio de 1889 cerca de Odesa, en el entonces Imperio ruso. Creció entre Odesa y Tsárskoye Seló, en las cercanías de San Petersburgo. Estudió Derecho en Kiev y más tarde literatura en San Petersburgo.

Adoptó el seudónimo Ajmátova en sus primeros años literarios. Formó parte del grupo acmeísta junto a poetas como Nikolái Gumiliov, con quien estuvo casada, y Ósip Mandelstam.

Publicó sus primeros libros de poesía antes de la Revolución rusa, entre ellos Tarde (1912), Rosario (1914) y La bandada blanca (1917).

Tras la revolución, su obra fue objeto de censura durante largos períodos. Su esposo fue ejecutado en 1921 y su hijo Lev Gumiliov fue arrestado en varias ocasiones. Estas circunstancias marcaron su vida durante las décadas siguientes.

Entre sus obras más conocidas se encuentran Réquiem, escrito entre 1935 y 1940 y difundido inicialmente de manera clandestina, y Poema sin héroe (1940–1965).

Durante la Segunda Guerra Mundial fue evacuada a Taskent. Posteriormente regresó a Leningrado, donde continuó escribiendo en condiciones de vigilancia y restricciones.

En sus últimos años recibió reconocimiento internacional y algunas de sus obras comenzaron a publicarse nuevamente en la Unión Soviética. Murió el 5 de marzo de 1966 en Domodédovo, cerca de Moscú.



Plegaria


Dame amargos años de enfermedad,

de ahogo, insomnio, fiebre,

Llévate a mi hijo, a mi amigo

y mi don misterioso - mi canto.

Así rezo en tu liturgia

por tantos días de tormento

para que la negra nube que pesa sobre Rusia

se vuelva clara nube bajo tu amparo.

Petersburgo, 15 de mayo de 1915, día del Santo Espíritu.

Zh: 162





Se oscurece el camino del jardín junto al mar,

y alumbran faroles amarillos y tostados.

Estoy tranquila. Tan sólo no debes

hablar de él conmigo.

Eres leal y adodrable, seremos amigos…

Pasear, besarse, envejecer juntos...

Y nuevas lunas pasarán sobre nosotros,

como nevadas estrellas.

Marzo de 1914

Zh: 139





Separación

Nocturno y oblicuo, el camino

se extiende ante mí.

Ayer apenas, enamorado,

me suplicaba: "no me olvides."

Y hoy sólo está el viento,

el llamado de los pastores,

y agitados cedros

junto a los claros manantiales.

Petersburgo. Primavera,1914

Zh:138






a N.V.N.

Hay un nudo secreto entre los que están cerca

que no puede atravesar el amor o la pasión.

Entonces los labios se funden en terrible silencio

y el corazón se rompe en pedazos con amor.

La amistad es inútil entonces, inútil los años

de exaltada y ardiente felicidad,

cuando el alma es libre y ajena

a esa suave lánguida voluptuosidad.

Los que luchan por alcanzarla están locos,

los que la alcanzan – los derriba el dolor.

¿Ahora comprendes por qué mi corazón

no late más rápido bajo tu mano?

Petrogrado, mayo de 1915

Zh:127






¡Mi cuerpo horriblemente cambiado,

la boca rajada de dolor!

No quería una muerte así,

no había fijado este plazo.

Creí que allá arriba

una nube golpearía otra nube,

que el fuego de un relámpago

y la voz de una dicha inmensa

como ángeles bajarían hasta mí.

1913

Zh: 221







¿En qué este siglo ha sido peor que los anteriores?

Quizá en que un tufo de aflicción y de ansiedad

rozó la llaga más negra

pero no pudo curarla.

En el oeste aun brilla el sol de la tierra

y bajo sus rayos destellan los techos de las ciudades.

Pero aquí, el blanco de las casas está marcado con cruces

y llaman a los cuervos y los cuervos vienen volando.

Invierno, 1919

Zh.225




Versión de María Fernanda Palacios