Nacido en Atenas hacia el 427 a.C. y fallecido en 347 a.C., Platón es conocido como uno de los grandes filósofos de la antigüedad, pero en su juventud cultivó también la poesía. Antes de consagrarse a la filosofía bajo la influencia de Sócrates, escribió versos y tragedias, participando del espíritu literario de su tiempo.
Aunque posteriormente cuestionó la función de los poetas en obras como La República, su propio estilo filosófico conserva una profunda dimensión poética: sus diálogos están llenos de imágenes, mitos y metáforas que revelan una sensibilidad literaria excepcional.
Textos como el mito de la caverna o el relato del carro alado en Fedro muestran a un autor capaz de unir pensamiento y poesía, razón e imaginación.
Así, Platón puede ser leído no solo como filósofo, sino como un creador cuya escritura transforma las ideas en visiones, y cuya obra habita un territorio donde la filosofía y la poesía se entrelazan.

20
Al besar a Agatón sentí mi alma en los labios,
pues presurosa vino como para escapárseme.
21
Con la manzana te lo envío; si tú, benévola, me amas,
al tomarla dame tu virginidad;
pero si no lo consideras posible, al tomarla
piensa que la juventud es efímera.
22
Yo, la manzana: me envía a ti uno que te ama. Al menos acepta,
Jantipa; tanto tú como yo nos marchitamos.
31
Todo lo arrastra la vida. Alterar sabe el largo tiempo
el nombre y la forma y el ser y el destino.