Grecia, c. 630 a. C.–c. 570 a. C.
Safo nació en la isla de Lesbos, en el mundo griego arcaico. Se la sitúa entre Mitilene y Éreso. Pertenecía a una familia aristocrática y vivió en un contexto de intensa vida cultural y política en las ciudades del Egeo.
Desarrolló su obra en lengua griega antigua dentro de la lírica monódica, destinada al canto acompañado de música.
Se le atribuye la conducción de un círculo femenino vinculado a la educación de jóvenes, asociado a prácticas culturales y religiosas.
En la Antigüedad su poesía fue recopilada en varios libros; hoy se conservan fragmentos y un poema casi completo, conocido como Himno a Afrodita.
Su obra fue transmitida por citas de autores antiguos y por hallazgos papirológicos posteriores.
La figura de Safo ha permanecido como una de las más influyentes de la poesía antigua, y su producción ha sido objeto de edición, traducción y estudio a lo largo de los siglos.
Fue tan admirada en la antigüedad que Platón la llamó “la décima musa”.

Ide Hintze canta unos versos de Safo
Algunos dicen que un ejército de caballería
o de infantería, o una escuadra de navíos,
es lo mas bello sobre la oscura tierra.
Yo digo que es lo que uno ama.
Y muy fácil es que todos lo comprendan.
porque Helena, que conoció a los mas bellos hombres
abandonó a su marido, el mejor de todos,
por navegar a Troya, sin acordarse de hijos
ni del cariño de los padres.
Tan lejos desvió Cipris al amante!
pues logra Cipris al corazón doblegar
y al que ama que nunca levemente ame.
Ahora me hace recordar a Anactoria
que no está conmigo
y a la que quisiera ver con su amoroso andar
y la radiante luz de su rostro,
mucho más que a los carros de guerra o las armas
con que combaten de pie sus guerreros.
Y sé que nadie puede alcanzar la suprema dicha
pero desearía tenerla repentinamente.