Rupert Brooke. Inglaterra, (1887-1915). Poeta y crítico. Muy renombrado y reconocido por sus Sonetos escritos durante la Primera Guerra Mundial. También escribió Diarios de Viajes. Se destacó entre los intelectuales de su época. Fue amigo de Virginia Woolf y muy cercano al Círculo de Bloomsbury.
Rupert Brooke fue un poeta inglés nacido en 1887, asociado al idealismo temprano de la Primera Guerra Mundial. Su obra es breve pero profundamente influyente, marcada por un tono lírico, patriótico y elegíaco.
Estudió en Cambridge y formó parte de los llamados Georgian Poets, cultivando una poesía clara, musical y de gran belleza formal. Sus sonetos de guerra, especialmente “The Soldier”, que ofrecemos aquí, expresan una visión idealizada del sacrificio y el deber.
Murió prematuramente en 1915, a los 27 años, durante una misión naval en el Mediterráneo, lo que contribuyó a forjar su imagen casi mítica como símbolo de una juventud truncada por la guerra.

Rupert Brooke, en la voz de Askold Melnyczuk
EL SOLDADO
Si es que muero piensa sólo esto de mí
Que algún rincón cualquiera de alguna tierra extraña
Es ya Inglaterra siempre. Mis huesos habrán puesto
Su puñado de polvo de otra tierra en la entraña.
Polvo a quien dio Inglaterra forma, palabra, gesto;
Sus flores para amarlas, para andar su campaña;
Vaho mortal y polvo de Inglaterra compuesto
Que en sol se bendice y en sus aguas se baña.
Y piensa que ya limpio de todo mal el hueso,
Pulso vital, el alma derrama la abundancia
Que Inglaterra le diera con generoso exceso:
Su dulce sueño alegre, su música y fragancia;
La risa entre los labios de la madre; y el beso
De un corazón que duerme, bajo el cielo, en su infancia.
THE SOLDIER
If I should die, think only this of me:
That there's some corner of a foreign field
That is for ever England. There shall be
In that rich earth a richer dust concealed;
A dust whom England bore, shaped, made aware,
Gave, once, her flowers to love, her ways to roam,
A body of England's, breathing English air,
Washed by the rivers, blest by suns of home.
And think, this heart, all evil shed away,
A pulse in the eternal mind, no less
Gives somewhere back the thoughts by England given;
Her sights and sounds; dreams happy as her day;
And laughter, learnt of friends; and gentleness,
In hearts at peace, under an English heaven.