A todos aquellos y aquellas que me dieron su cariño y su apoyo durante los feos dÃas de la infección pulmonar
Quiero hacerles un pequeño regalo: estos poemas que escribà a mano en la habitación 320 del Hospital de Barcelona, en medio del oxÃgeno, la penicilina y la tos, como una prueba quizás de que la poesÃa va más allá del cuerpo.
Gracias a todos y a todas. Cristina Peri Rossi
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HOSPITAL DE BARCELONA
En los años cincuenta
aquà se elevaba el Hilton
ahora es el Hospital de Barcelona
donde en el mes de febrero
ocupo alguna habitación de neumologÃa
con un brote de asma o una infección pulmonar
las venas abiertas para el suelo y la penicilina.
A veces
para distraer el aburrimiento
de los dÃas y noches de hospital
pienso que es el único mes del año –febrero-
en que puedo vivir en el Hilton
como si fuera rica
comida gratis
buenas vistas a
habitación con baño completo
y servicio de lavanderÃa.
La tos
los esputos verdes
el dolor en el pulmón
el insomnio
son el precio de una escritora pobre
por veinte dÃas en el Hilton.
II
En los años cincuenta
aquÃ
elegante señorial
se elevaba el Hilton.
hoy es el Hospital de Barcelona
y desde la gran habitación pintada de delicado color verde
-tercera planta, neumologÃa-
puedo ver un pequeño parque de árboles luminosos
el estanque de peces azules
y las luces permanentes del tráfico de tres vÃas
los centros nerviosos de la ciudad
(como las vÃas endovenosas de mis brazos).
¿Adónde van? ¿De dónde vienen?
Los sanos tienen poco tiempo y destinos precisos
el tiempo justo
entre una reunión y otra.
me asomo al amplio ventanal nocturno iluminado
a las nueve de la noche me asomo al ventanal
Y veo el inmenso rascacielos de oficinas
todavÃa encendido
como celdas de un panal efervescente:
las luces de las pantallas de los ordenadores
los neones de los cubÃculos
como en un cuadro de Hopper
Gente y trabajo
Producción y producción
no como yo
que en pijama y con la sonda de oxÃgeno
puedo mirar y no hacer nada
si mirar fuera no hacer nada
lejos ya de la colmena alocada
lejos ya de la superproducción.
III
Anoche hubo luna llena,
amarilla, enorme
y quedó colgada de una ventana del rascacielos de oficinas
que contemplo cada noche desde la habitación 320
del Hospital de Barcelona
como en un cuadro de Matisse.
Alguien izó la luna que los oficinistas no podÃan ver
-sólo veÃan la pantalla del ordenador-
para romper la dura simetrÃa arquitectónica –masculina-
del rascacielos de oficinas.
Y yo me pregunté si vos
en otra ciudad
pero a la misma hora
desde la ventana de tu piso
-no de un hospital-
mirabas esta misma luna inmensa, oronda,
amarilla
como un cuadro de Matisse
y sin decir nada
sin comunicármelo siquiera
-como una sincronÃa sin hilos sin móvil sin Internet-
pensabas que yo
desde un hospital que fuera hotel
entre luces de neón automóviles y bocinas
miraba la luna
como un fragmento de belleza femenina
en un mundo de rascacielos muy masculino.
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Dedicado a:
Lali Lozano
Maruja Halevi
Silvia Silviado
Maria Cinta Montagut
Mercedes Rowinky
Jesus Aguado
José Angel Zapatero
Alejandra Romero
Alex Salmon
RocÃo Huerta
Ana Romero
Colita FotografÃa
Anna Caballe
MarÃa Amparo Jimenez MartÃnez
Nidia Hernández


