Poema I
El que vive es un viajero en tránsito,
El que muere es un hombre que torna a su morada.
Un trayecto muy breve entre el cielo y la tierra,
y ya no somos más que el viejo polvo de los diez mil siglos.
El conejo en la luna busca en vano el elixir de vida.
Fu Sang, el árbol de la inmortalidad, se ha desmoronado
en un montón de leña.
El hombre muere; sus blancos huesos enmudecen
Cuando los verdes pinos sienten el retorno de la primavera.
Miro hacia atrás y suspiro; miro hacia delante y suspiro.
¿hay algo sólido en la vaporosa gloria de la vida?
Poema II
¿Cuanto podrá durar para nosotros el disfrute del oro, la posesión del jade?
Cien años cuando más; este es el término de la esperanza máxima.
Vivir y morir luego, he aquí la sola seguridad del hombre.
Escucha, allá lejos bajo los rayos de la luna, el mono acurrucado y solo llorar sobre las tumbas.
Y ahora llena mi copa; es el momento de vaciarla de un trago.
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